En Japón llevan meses disfrutándolo tanto en recreativa como en Wii, y los occidentales hemos tenido que esperar a que tanto Capcom como Tatsunoko resolviesen sus conflictos legales referentes a la distribución de sus personajes en mercados extranjeros, y pudiesen darse de hostias en nuestros hogares al son del Wiimote. La culpa del retraso ha sido debida a los personajes del estudio de animación Tatsunoko. Mientras que en el país del sol naciente la compañía tiene los derechos de distribución de cada uno de ellos, en Europa y Estados Unidos la cosa se complica, habiendo implicadas multitud de distribuidoras que en su momento nos hicieron llegar clásicos de la animación como Comando G. Litigios legales aparte, lo que nos interesa a nosotros son las batallas a golpe de mando, de Wiimote en este caso, y con este juego las habrá muy grandes. Los aficionados al arcade de lucha lo estaban esperando como agua de mayo por dos razones: es la secuela espiritual de Marvel vs. Capcom, y también el único título de lucha realmente destacable para la Wii. Quizá también sea un reclamo ver a Ryu y Megaman luchando contra personajes sacados del manga de los 70, aunque hay que reconocer que la popularidad de los segundos no es comparable a la que sí tienen en su país de origen, por lo que nos hubiésemos conformado con cualquier crossover por muy disparatado que fuese; y éste lo es, y mucho.
Sólo hace falta ver el plantel de personajes, salidos de Street Fighter, Rival Schools, Onimusha, Viewtiful Joe, Lost Planet, Darkstalkers, Megaman, Quiz Nanairo Dreams, Dead Rising y Okami, en el caso de Capcom; y Comando G, Tekkaman, Yatterman, Gyakuten! Ippatsuman, Golden Warrior Gold Lightan, Neo-Human Casshern, Hurricane Polymar y Karas, en la plantilla de Tatsunoko. Trece personajes por bando; no es la mayor cifra que se ha visto en este tipo de juegos, pero no está nada mal. Además, esta versión trae bastantes mejoras respecto de la original nipona del año pasado. En primer lugar tenemos cinco nuevos luchadores: Zero, Frank West, Joe the Condor, Tekkaman Blade y Yatterman-2. La segunda novedad tampoco es moco de pavo, pues se trata de la posibilidad de jugar on-line mediante la conexión inalámbrica de la consola. Teniendo en cuenta que la vida de estos juegos se mide en la cantidad de rivales humanos a los que puedas desafiar, si se pueden renovar por Internet, hay diversión para rato. Si por el contrario preferimos no sociabilizarnos, y retar a la máquina para ahorrarnos humillaciones, tendremos a nuestra disposición los clásicos modos de juego: arcade, contra reloj, entrenamiento y supervivencia. Si conseguimos muchos puntos con estas modalidades, pues nos vamos de cabeza a la tienda a comprar dibujitos, mini juegos, atención al Ultimate-All Shooters, en el que podremos jugar hasta cuatro personas, un mata-marcianos muy divertido, y trajes.
En cuanto a la mecánica del juego, ésta ha sido simplificada respecto a anteriores crossovers definitivos. En lugar de un trillón de botones para patadas y puñetazos de varios grados, ahora únicamente tenemos tres golpes: sencillo, medio y fuerte. Ni que decir tiene que en combinación con la dirección del mando y, sobre todo, con la de otros golpes encadenados, conseguiremos hacer combos capaces de mermar la barra de energía por completo. Luego tenemos los golpes especiales, los ataques sincronizados con nuestros compañeros, pues siempre competiremos con dos, a menos que escojamos a los luchadores más grandes, como el mecha de Lost Planet, las bombas capaces de provocar ataques epilépticos a los que jueguen en pantallas de cuarenta pulgadas y los combos en cadena que provocan que nuestro rival nos tire el mando a la cabeza. La fórmula sigue siendo la de los clásicos de lucha de Capcom: fácil de jugar, difícil de dominar. Los gráficos hacen gala de un potente motor tridimensional en conjunción con la famosa técnica de cell shadding, que dibuja trazos negros en los bordes de los modelos para dar la sensación de estar dibujado a mano. Si querían dar esa sensación lo podrían haber hecho a mano, pero eso de dibujar nuevos gráficos no es propio de la compañía, ¿cuántas décadas hemos estado viendo los mismos sprites de Chun-Li enseñando su ropa interior?, y hay que reconocer que tanto modelado como animaciones colman las expectativas de la Wii, y dotan al juego de un dinamismo muy conveniente.
Las únicas pegas que podemos sacar a un título francamente bueno como este, y más concretamente a esta nueva versión, es la sustitución de los cortes animados de la edición original japonesa, tanto en introducción como en finales, por unas ilustraciones estáticas, muy conseguidas, eso sí; así como la música, la gran damnificada en Ultimate All Stars, pues dejan de sonar las melodías propias de cada personaje para ser sustituidas por las del escenario en el que se dispute el combate, que poco o nada tienen que ver con el juego al que pertenece. El tema principal en japonés también ha sido cambiado por un execrable pseudo rap, decisión de alguien a quien deberían despedir. No obstante, pesa más lo que se ha ganado en esta nueva versión, personajes y la posibilidad de jugar por Internet, que lo que se ha perdido. Y en general, sigue siendo un juego muy notable, el rey indiscutible del género en la Wii, aunque tampoco es que tenga muchos rivales.
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